El autosabotaje ocurre cuando nos destruimos físicamente, mentalmente o emocionalmente, deliberadamente obstaculizamos nuestro propio éxito y bienestar al socavar las metas y valores personales.
Cuando te embarcas en un autosabotaje, creas un conflicto interno, por un lado, dices que quieres descubrir y vivir tu propósito, por otro lado, haces cosas que te impiden hacerlo.
El autosabotaje, también conocido como desregulación del comportamiento, puede ser consciente o inconsciente.
El autosabotaje consciente, es cuando eres consciente, del hecho, de que lo que estás haciendo, está socavando una de tus metas o valores.
El autosabotaje inconsciente, ocurre cuando haces algo que socava una meta o un valor, pero no te das cuenta hasta después del hecho.
Otra dimensión del autosabotaje es la disonancia cognitiva, es un desequilibrio interno o la incomodidad experimentada cuando las palabras o acciones no se alinean con creencias y valores.
Parece poco probable que alguien se sabotee intencionalmente a sí mismo, sin embargo sucede muy a menudo, las consecuencias pueden ser cáusticas.
El autosabotaje está en estrecha relación con el perfeccionismo, la excusa perfecta para no iniciar, avanzar o terminar cualquier proyecto.
El autosabotaje crónico agota el impulso y la motivación, provocando tristeza, ansiedad y una autoestima deteriorada.
Personas de todos los ámbitos de la vida se sabotean dejando que los pensamientos negativos se salgan de control.
El autosabotaje tiene sus raíces en una mentalidad contraproducente que incluye negatividad, desorganización, indecisión y conversación negativa con uno mismo.
El perfeccionismo y el síndrome del impostor (trastorno psicológico en el cual las personas son incapaces de asimilar sus logros) son formas insidiosas y omnipresentes de autosabotaje o distracciones sin sentido que prohíben el logro de metas.
Además de una mentalidad contraproducente, el autosabotaje puede involucrar a la persona que lo sufre en comportamientos autodestructivos (comer en exceso, beber en exceso o abusar de drogas, pornografía, fumar, jugar, autolesionarse y consumir productos, etc.).
El autosabotaje provoca ciclos de negatividad que incluyen, la dilación, la impuntualidad crónica, rendirse cuando las cosas se ponen difíciles y sobre todo falta de asertividad.
Los temores racionales son esenciales para la seguridad y la perpetuación, sin embargo, cuando los miedos se desequilibran, te detienen del progreso (temor al compromiso, a lo desconocido, al cambio, al fracaso y la pérdida del control).
Puedes autosabotearte de varias formas, algunas son obvias de reconocer, como por ejemplo, culpar a los demás cuando las cosas van mal.
Superar desafíos y problemas te ayuda a crecer, esforzarte, sobreponerte a la adversidad y sobre todo a tomar decisiones diferentes en el futuro.
La procrastinación (hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo o pereza a afrontarlas) puede ocurrir sin razón aparente.
Ya sea que te critiques a ti mismo frente a los demás o tengas el hábito de hablar contigo mismo de forma negativa, estás promoviendo una actitud de auto-derrota.
El autosabotaje es el enemigo número uno de todos tus sueños, te mantiene encerrado en una zona de confort engañosa que no te permite crecer nunca.
Mereces ser feliz y lograr tus objetivos, descubrir qué es lo que realmente deseas. Piensa menos y actúa más, un poco de impulsividad positiva hará que dejes de lado la indecisión.
Se honesto contigo mismo y hazte cargo de tus decisiones, asume la responsabilidad de tu vida y centra tus esfuerzos en aquellas cosas que puedes controlar, sin importar qué tan pequeñas sean.
