«El ego se desvanece, el tiempo vuela, cada acción, movimiento y pensamiento le sigue inevitablemente al anterior, como tocar jazz. Todo tu ser está involucrado y estás usando tus habilidades al máximo».
Csikszentmihalyi, Mihaly

Fluir (traducido del inglés flow) se define como un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unos a otros sin pausa. Fluir es aquel estado en el que nos sentimos totalmente implicados y comprometidos, y que nos hace perder la noción del tiempo.
El concepto de fluir se caracteriza por ocho parámetros:
- Sentido de unión: lo que significa que las personas que fluyen sienten esa actividad como una parte integrada de sí mismas.
- Concentración: en el momento en que experimentamos el Flow nos sentimos absortos en esta actividad, absolutamente concentrados, sin sentir que suponga un esfuerzo. Simplemente focalizamos la atención por interés y curiosidad.
- Control: sentir que dominamos la situación y dejamos atrás otras preocupaciones que puedan estar en nuestra mente.
- Pérdida de conciencia de uno/a mismo/a: el análisis continuado que a veces llevamos a cabo de nuestra realidad desaparece, al igual que el insight. No tiene cabida en este estado, dar vueltas, a aspectos sobre nosotros/as mismos/as, ni los demás.
- Distorsión del sentido temporal: es esa sensación de pérdida del sentido del tiempo, hay una distorsión del tiempo, (celerando o enlenteciendo).
- Valor de la experiencia por sí misma: lo que significa que el fluir es una actividad agradable y beneficiosa por sí misma, sin buscar determinados resultados o metas.
- Valor de las habilidades o fortalezas personales: al ser experiencias que ponen en marcha determinadas habilidades personales, si esta actividad supone un reto, el que lo experimenta se siente orgulloso de sus capacidades.
- Metas y feedback: las actividades están dirigidas hacia una finalidad concreta con un feedback inmediato.
Csikszentmihalyi, M. (1999) dice que el fluir con rendimiento máximo, es sinérgico, con cambios dramáticos en el funcionamiento anatómico del cerebro y el equilibrio de las sustancias químicas. En las últimas décadas los avances en las técnicas de neuroimagen (imágenes por resonancia magnética funcional (FMRI) y electroencefalogramas (EEG)) revelaron los secretos detrás de los mecanismos cerebrales involucrados en la producción del estado de “Flow”.
El “Flow” es la base del rendimiento máximo, ya sea en una sala de conciertos, en un campo deportivo, en un laboratorio o en un lugar de trabajo. No podemos inducir el “Flow” artificialmente, sin embargo, ahora sabemos cuáles son los ingredientes esenciales para facilitarlo.
En el “Flow”, ocurren cambios cerebrales:
- La actividad reducida de la corteza prefrontal es un requisito previo para la concentración en una meta o tarea, menos es más cuando se requiere atención enfocada.
- Un estado del cerebro alfa facilita el flujo libre de información, lo que genera una sensación de ejecución sin esfuerzo de la tarea.
- Al estar estimulado por el desafío, se recibe retroalimentación en tiempo real, lo siguiente es sentir el control de la tarea, para motivar el desempeño, combinando los efectos de la norepinefrina y las endorfinas.
- La combinación de energía y facilidad promueve la inmersión en la tarea de modo que las realidades cotidianas y la autoconciencia se suspenden temporalmente y el tiempo parece volar.
El “Flow” induce una reacción cerebral que nos lleva al otro extremo del espectro de respuesta, la recompensa.
El “Flow” libera un cóctel altamente potente de neuroquímicos que agudizan nuestras habilidades y crean condiciones de rendimiento óptimas:
- Dopamina: popularizada como la sustancia química del «bienestar» e involucrada en el movimiento, la memoria y la atención, la dopamina se libera como recompensa cuando experimentamos pensamientos, emociones y experiencias positivas. Estos efectos positivos hacen que busquemos placer (incluida la comida, el sexo y otros estímulos), el exceso puede conducir a la adicción.
- Anandamida: este endocannabinoide (opiáceo producido naturalmente en el cuerpo en lugar de una fuente externa), a veces denominado «molécula de la felicidad» debido a su fuente ananda, que significa alegría, dicha o felicidad, interviene en la modulación del dolor, la regulación del estado de ánimo y tiene propiedades ansiolíticas y antidepresivas. La anandamida también se ha asociado con la neurogénesis (nacimiento de nuevas células).
- Norepinefrina: (también conocida como noradrenalina) a menudo se describe como una hormona del estrés, ya que se libera en el sistema nervioso simpático y se activa en nuestras respuestas de lucha / huida. La noradrenalina activa el cuerpo y alerta a nuestros sentidos.
- Serotonina: este importante estabilizador del estado de ánimo ayuda a regular las emociones y controlar los patrones de sueño y vigilia. La dieta y el ejercicio afectan el nivel de serotonina, ya que requiere el aminoácido esencial triptófano que se encuentra en una variedad de alimentos.
- Endorfinas: reconocidas por generar la euforia, las endorfinas son bloqueadores naturales del dolor y se liberan a través del ejercicio, la meditación y algunos alimentos.
La persona que ha experimentado “Flow” describe los siguientes efectos:
- Estar totalmente involucrado en lo que está realizando: enfocado, concentrado.
- Una sensación de éxtasis, estar fuera de la realidad cotidiana.
- Gran claridad interior, saber lo que hay que hacer y lo bien que lo hace.
- Saber que la actividad es factible, que las habilidades son adecuadas para la tarea.
- Una sensación de serenidad, sin preocupaciones por uno mismo y una sensación de crecer más allá de los límites del ego.
- Atemporalidad, completamente centrado en el presente, las horas parecen pasar por minutos.
- Motivación intrínseca, todo lo que produce el estado de flujo se convierte en su propia recompensa.
La pregunta es ¿Cómo podemos aumentar drásticamente la productividad, la innovación y el compromiso?
(Csikszentmihalyi, 1999) el fluir no se puede imponer a nadie, es un nivel personal de inmersión extrema, aquellos que pueden cultivar el fluir por sí mismos, tenderán a ser más felices y realizados.
La teoría del “Flow” implica que una persona que genera un orden de conciencia está más comprometida y productiva, además de feliz.
Tenemos que elegir algo por lo que levantarnos por la mañana y cultivarlo en algo que produzca un estado “Flow”, sin embargo, si terminamos involucrándonos tan profundamente en algo, podemos descuidar las otras dimensiones de la vida, entonces se producirá un desequilibrio.
El estado de flujo requiere una sinergia entre disciplinas aparentemente opuestas en la vida: el enfoque, el orden y la coherencia parecen chocar con la libertad, la apertura y ese sentimiento de “distorsión del tiempo”.
(Csíkszentmihályi, 1996) explica que es probable que el fluir ocurra cuando un individuo se enfrenta a una tarea que tiene objetivos claros y que requieren respuestas específicas. Una partida de ajedrez es un buen ejemplo de cuándo podría ocurrir un estado de flujo. Durante la duración de una competición, el jugador tiene objetivos y respuestas muy específicos, lo que permite que la atención se centre por completo en el juego durante el período de juego.
Es más difícil experimentar “Flow” si hay cosas en el entorno que compiten por nuestra atención. Se debe intentar reducir los distractores en el entorno para poder centrarse completamente en la tarea en cuestión.
El flujo también ocurre cuando las habilidades de una persona están totalmente involucradas en la superación de un desafío que es casi manejable, por lo que actúa como un imán para aprender nuevas habilidades y aumentar los desafíos. Si los desafíos son demasiado bajos, uno vuelve a fluir incrementándolos. Si los desafíos son demasiado grandes, uno puede volver al estado de Flow aprendiendo nuevas habilidades.
Es poco probable que se logre un estado de Flow si se hace algo que realmente no se disfruta.
El “Flow” no es inherentemente bueno ni malo, simplemente podemos utilizar el flujo como una herramienta poderosa para impactar drásticamente en cómo nos sentimos en un momento dado o cambiar nuestro estado de ánimo. Debido a esto, el flujo es un componente crucial para alcanzar dominio y un propósito en la vida.
Bibliografía
Csikszentmihalyi, M. (1996). Fluir (flow). Una psicología de la felicidad. Barcelona: Kairós. Csikszentmihalyi, M. (1998). Aprender a fluir. Barcelona: Kairós.
Csikszentmihalyi, M. (1998). Creatividad, el fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. Barcelona: Paidós.